domingo, 14 de junio de 2009

En la mesa

Antes de la Tv y las pc, de la hipnosis de los teleteatros infanto-juveniles y los videogames, parte del tiempo de los chicos era ocupada por juegos de mesa. algunos para armar, como los deseados y crecientes mecanos o mis ladrillos, con bloques de madera que alentaban a módicas arquitecturas, рею hubo y hay otros que también llegaban a la casa en cajas de cartón y que, por su cuota de azar, permitían competir a niños de cualquier edad.
Los más clásicos son internacionales; el ludo y el juego de la oca, pero también se imponían ideas locales como el estanciero, con énfasis nacional-geográfico, y el cerebro mágico (ingenuamente electrificado), que ponía a prueba la memoria escolar, la lotería de cartones (hoy bingo) era, como los naipes, una etapa por compartir o no con los adultos.


El Juego de la Loteria


Juego de La Oca


TATETI un juego que lo practicaban tanto los varones como las chicas.

La posesión de un mazo iniciaba a inocentes convenciones como el ladrón, la casita y otra, con protagonismo del as de oros que era la más boba o “el culo sucio”. la escoba de quince implicaba una especie de graduación en aritmética que habilitaba para segregar a los menores y orientaba al ideal de competir con los mayores. esto ya era accesible -sin barajas- en juegos como la batalla naval y el tateti, e incluso las damas y el ajedrez.


Juego de Naipes

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